Los Monasterios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Silos
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El Monacato
Este modo de vida nació en Oriente, en Siria y en Egipto, con el propósito de fomentar entre los cristianos la vida eremita fundamentada en los ideales ascéticos. Hacia el año 300 San Antonio Abad se retiró al desierto para practicar la vida solitaria del ermitaño, también llamada anacoretismo. Le siguen otros, como Pacomio que es el primer eremita que fundó una colectividad monástica cerca de Tebas para perseguir conjuntamente la vida ascética y alcanzar la perfección espiritual. A lo largo del siglo IV el movimiento monacal se extendió, desde Egipto, por todo Oriente. Durante el siglo V, en el concilio de Calcedonia, los obispos adquirieron autoridad sobre los monasterios de sus diócesis y los votos monásticos pasaron a tener vigencia perpetua. En Occidente, los dos puntos claves en el desarrollo del monaquismo estuvieron en Irlanda-Inglaterra e Italia. Monjes irlandeses actuaron en Inglaterra y desde allí en el resto de Europa del norte: San Columbano y sus discípulos evangelizaron parte de las Galias donde fundaron numerosos monasterios durante los siglos VI y VII (Luxeuil, Saint Gall, etc.); en las tierras germanas fueron los monjes anglosajones, entre ellos San Bonifacio, los que durante el siglo VIII evangelizaron a los invasores bárbaros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cluniacenses

Ordenes Monásticas
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Allí escribió la regla benedictina "Ora et labora", en la que enunció unas reglas de conducta, pero no estableció cómo debían ser los monasterios.

El monasterio nació en Oriente en el siglo IV, momento en que las primeras comunidades de monjes se apartaban del mundo para rezar (San Agustín, San Martín de Tours). Pero aún no se hablaba de monasterio como tipología arquitectónica concreta. En el siglo VI, San Benito de Nursia (480-553), creador de la orden benedictina, fundó el monasterio de Montecassino (Italia).

Conjunto arquitectónico, fuera del poblado, en que los monjes se retiran para vivir en comunidad. Suele estar formado por una iglesia y un claustro adosado en torno al cual se distribuyen las demás estancias que forman parte de la vida monástica, la sala capitular, el refectorio, los dormitorios, cocina, almacén, biblioteca, etc. A veces disponen de granjas y huertos para propio consumo.

El Monasterio

... de la regla de san Benito de Nursia, en el siglo VI nacieron los benedictinos. Pronto, los monjes pactaron con el poder y la riqueza y, como reacción, llegó la reforma de Cluny, los monjes negros; tras ellos, en el siglo XI, una nueva cadena de reformadores: los monjes blancos: cistercienses, cartujos, camaldulenses ...
ora et labora

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas reglas, sin embargo, se utilizaron posteriormente para la regularización de los monasterios por iniciativa de Carlomagno (742-814). Se estableció una planta teórica y detallada en el año 816-817, hallada en el monasterio de San Gall (Suiza), realizada, se cree, por Haito. Este modelo de monasterio se conformaba basándose en un módulo cuadrado de 40 pies (12 metros), que era la dimensión del crucero de la iglesia, y subdivisiones en 16 unidades menores. La iglesia era la construcción de mayor tamaño, con la cabecera orientada hacia el este. El claustro, adosado al muro sur de la iglesia, era cuadrangular, con una fuente en el centro. Las arquerías, de medio punto, estaban soportadas por columnas. El claustro servía de espacio distribuidor a las tres crujías, llamadas pandas, y las comunicaba con la iglesia. 

El dormitorio de monjes estaba situado en la panda este y sobre el calefactorio; el refectorio, al sur; y la cilla o almacén, al oeste. Entre el almacén y el refectorio estaba la cocina, y entre el refectorio y el dormitorio estaban las letrinas. En torno a todo este conjunto -que sería la única zona construida en piedra- se disponían otras construcciones como la escuela, hospedería, la casa del abad, casa del médico, al norte del núcleo central; al este se encontraban el cementerio, el hospital y los huertos; al sur, la panadería, la cervecería, y los molinos; y al oeste, los establos y la granja.

Este prototipo de monasterio estaba pensado para ser completamente autosuficiente. Los monjes tenían una jerarquía determinada, estaban dirigidos por un abad, que era laico, en el estrato inferior estaba el prior, luego el cillero, encargado de la cilla, y, por último, los monjes; los hermanos legos, o conversos, llevaban la misma vida, pero no tenían los mismos votos. Los legos y los novicios dormían en una construcción situada junto al hospital. Este modelo teórico se aplicaría, a grandes rasgos, en casi todos los monasterios de la Edad Media.

 

 

 

 

 

 

 

 

A principios del siglo X se fundó el pequeño monasterio de Cluny, en la Borgoña francesa, próximo a Lyon, donde se estableció la orden benedictina cluniacense. Gracias a las numerosas donaciones de la nobleza francesa, se construyó Cluny II a principios del siglo XI, que incorporó variaciones respecto al modelo de San Gall. Apareció la sala capitular, en la panda oriental, desplazando los dormitorios. Sería allí donde, a partir de entonces, los monjes se reunirían a diario para leer la regla de san Benito. El cementerio se situó adyacente a la cabecera de la iglesia, y se amuralló el perímetro del monasterio. En la entrada se esculpió una visión apocalíptica y en el claustro aparecieron los capiteles historiados románicos. Se realizó otra reforma a finales del siglo XI (Cluny III) en la que se amplió el conjunto y se dio capacidad a la iglesia para que cupiera toda la orden.

En España, entre los monasterios de esta orden destaca el de Santo Domingo de Silos, Burgos (finales de siglo XI), cuyos capiteles historiados son contemporáneos a los de Cluny II. Primer monasterio de la orden benedictina en España, en él aparecen nuevos elementos como el lavatorio, en el claustro; las columnas de las arquerías pasan a ser dobles, con el cimacio común, y las pandas se construyen con bóvedas. Además de Silos, destacan otros monasterios cluniacenses como el de San Juan de la Peña (Huesca), el de San Millán de la Cogolla, el de Leire.

 En 1098, Roberto de Molesme fundó el monasterio de Citeaux y estableció las reglas de la orden reformada benedictina del Císter. Posteriormente nacieron, dependiendo de la casa madre, los monasterios de Morimond, La Ferte y Pontigny y Guillermo de Claraval; También fundó Clairvaux (1123), sentando las bases de los criterios artísticos de la orden. Los monasterios del císter se caracterizaron por su austeridad, ausencia de decoración figurativa, ausencia de color, la regularización mediante módulos cuadrados, el uso de arcos apuntados, bóvedas ojivales y de cañón apuntadas, y capiteles sin decorar o con temas vegetales. Surgieron el armarium, el mandatum, y la sala de los monjes como nuevos elementos añadidos a la estructura de Cluny II.

 

Entre los monasterios cistercienses españoles merecen mención, en el siglo XII, los de Meira (Lugo), Oliva (Navarra), Santas Creus y Poblet (Tarragona), y Moreruela (Zamora); y en el siglo XIII, los de Santa María de Huerta (Soria) y las Huelgas (Burgos).

En el Renacimiento el modelo de monasterio es el de San Lorenzo de El Escorial (1563-1584), construido por Juan de Herrera, siguiendo las trazas de Juan Bautista de Toledo, que legó antes de morir, en 1567. En su construcción trabajó un ejército de artistas italianos que dotó al monasterio de una de las colecciones más importantes del arte renacentista europeo. El Escorial encierra un programa mucho más complejo y de mucho mayor tamaño que un monasterio convencional. Debía albergar, además, un colegio, el palacio del rey Felipe II, verdadero impulsor del proyecto, una biblioteca, y un panteón.

 La planta se dispuso en forma de parrilla, sobre una gran plataforma, en el centro se situó la basílica, a eje con el patio de acceso, (patio de Reyes), y sobre la entrada, la biblioteca. En el lado noroeste de la planta se situó el colegio, en el noreste, las dependencias de palacio, en la cabecera, orientada a Oriente, se dispusieron los Cuartos Reales, de manera que el monarca, hombre de gran devoción, pudiera ver el altar mayor desde su cama. En la zona sur de la planta se ubicó el monasterio, con el Patio de los Evangelistas al este y los cuatro claustros de clausura al oeste. Debido a su gran tamaño, había varias salas capitulares. Todo el interior se realizó en estilo renacentista de grandísima calidad. 

Las fachadas exteriores, austeras, masivas, con predominio de las líneas rectas, son lo más característico del estilo herreriano. Las fachadas norte y oeste dan a la lonja que se cerró con las casas de oficios y de infantes construidas durante la ejecución de la obra para albergar a los constructores y sus familias. Las fachadas sur y este dan a los jardines que lindan con la huerta.

El conjunto del monasterio de San Lorenzo de El Escorial es una de las obras arquitectónicas más bellas jamás construidas y es considerado Patrimonio de la Humanidad.