De los diez grupos en que se dividen los seres vivos, siete son totalmente ciegos. Sólo los moluscos, los artrópodos y los vertebrados tienen vista, el preciado don de nuestros  protagonistas.

Miradas furtivas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El carroñero diurno

El milano real es una rapaz que se
caracteriza por presentar un pico muy
curvado, una agudeza visual acusada
y unas garras afiladas. La posición frontal de los ojos de este voraz carroñero diurno produce un amplio campo de visión binocular, apreciando así exactamente las distancias durante los interminables vuelos que dedica a seleccionar presas. También le ayudan unas células en la retina llamadas conos, muy sensibles a la coloración, a las formas y a la percepción de movimiento, Además, cada ojo tiene una visión monocular que les capacita para ver un horizonte de casi 180º de apertura angular.

 

El felino noctámbulo

El gato montés posee detrás de su retina
un tejido reflectante llamado 'tapetum
lucidum', que logra aumentar entre 30
y 50 veces cualquier rastro de luz y es el
que hace brillar en la oscuridad sus ojos.
La potencia visual se ve favorecida por
la adaptabilidad de sus pupi!ap que son
circulares cuando se abren en la penumbra para recoger la mayor cantidad posible de luz, y se reducen a dos hilos vertica!es a plena luz, cuando se contraen. Tiene visión binocular, lo cual le permite juzgar la distancia, profundidad y tamaño de su presa. A pesar de todas estas habilidades, no abre sus ojos hasta la semana de nacer.

 

Mirada anfibia
Cuando decimos que el sistema visual más
perfecto es el deM águila, y lo solemos
confrontar con el de la rana, como ejemplo
poco afortunado de la naturaleza, estamos incurriendo en un profundo error. Si la rana tuviera un sistema visual como el del
águila, tendría grandes dificultades para
resolver su adaptación a su medio externo
La visión de la rana, a diferencia de la del
águila, tiene un espectro cromático
riquísimo, algo básico para su variada
alimentación e inútil para las rapaces, que
necesitan una vista basada en la detección
de movimiento a distancia. La rana tiene la
agudeza visual necesaria para sobrevivir.

 

 

 

 

 

La gran evasión


La visión de este pájaro está orientada a la
huida. Como todas las 'víctimas', el
petirrojo tiene los ojos alojados a los dos
lados de un cráneo en forma de yunque,
ideal para controlar un espacio mayor y
ver hasta dónde llega el peligro. Al no
tener visión binocular no puede apreciar
la tercera dimensión.

 

 

 

Mirada mortal


La mantis religiosa tiene varios ojos. Los sencillos están entre las antenas y distinguen entre la luz y la oscuridad. Los compuestos enfocan la luz por una estructura que tienen sensibilidad a la
misma (rabdoma), que está unida al nervio óptico. Estos ojos más complejos tienen la capacidad de ver imágenes y colores.

 

 

 

 

 

El giro imposible


En los ojos del mochuelo abundan unas
células llamadas bastones, con las que
distinguen las presas de noche. La enorme
capacidad para rotar la cabeza (hasta 270º)
es una adaptación al campo de visión
frontal que impone la situación de los ojos,
y a la imposibilidad que tienen para
rotarlos dentro de las cuencas.