

1





2


3


Acre se rinde a Felipe Augusto y Ricardo Corazón de León
4


Fortaleza templaria en Krak de los Caballeros en la actual Siria

1


2

1 4 de julio de 1187 las tropas del sultán Saladino derrotaron al ejército franco en la mayor victoria obtenida por los musulmanes desde que los cristianos emprendieron las cruzadas, casi cien años antes. La batalla tuvo lugar en un punto de Tierra Santa conocido como los Cuernos de Hattin. Gracias a este combate, el caudillo ayubí reconquistó Jerusalén para el islam, redujo a una franja mínima los territorios ocupados por los Estados Latinos de oriente*, destruyó casi por completo las fuerzas armadas europeas acantonadas allí y capturó a los principales jerarcas de estas fuerzas, incluido Guy de Lusignan, el monarca de Jerusalén. Fue un éxito redondo para la media luna. Semejante triunfo permitía ser ampliamente generoso con los vencidos. Saladino podría haber ejemplificado la clemencia habitual en él, una virtud que le reconocían tanto los suyos como sus enemigos. Sin embargo, el Soberano mandó ejecutar de inmediato a todos los prisioneros templarios y hospitalarios. Había dado su palabra de que limpiaría "la tierra de esas dos órdenes impuras". Sólo del Temple fueron ajusticiados, uno por uno, 230 guerreros de elite. ¿Por qué tanta saña en este caso?
Fantasía y realidad. Las órdenes militares representaban el núcleo duro de la presencia cristiana en Oriente. Mientras los efectivos al mando de príncipes luchaban en las cruzadas por compromiso, por prestigio, por la paga y en algunos casos por la fe, los caballeros del Hospital y del Temple se batían exclusivamente por esta última, o eso se esperaba de ellos. Como rezaba la divisa templaria: "Nada para nosotros, Señor, nada sino dar gloria a Tu nombre". Estas altas aspiraciones implicaban un desinterés por la propia vida. Los templarios eran considerados por sus contemporáneos con una mezcla de admiración, respeto e inquietud. Parte de la cristiandad veía en ellos la encarnación del ideal cruzado. Otra, una congregación religiosa más. También había en Europa quien recelaba del Temple y,. por el rigor excesivo de algunos de sus miembros. Y los musulmanes los catalogaban como extremistas peligrosos. Esta imagen de radicalismo ascético 0 fanático -según quisiera entenderse- fue patente en la lucha y en otros ámbitos, pero ha arrinconado facetas de los templarios igualmente características.
![]() |
|
3


![]() |
|
