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* Concedió el
derecho de ciudadanía a cuantos practicaban medicina en Roma o
cultivaban las artes literarias, debiendo este favor fijarlos en
la ciudad y atraer a otros.
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En cuanto a las deudas, en vez de conceder
la abolición, con afán esperada y reclamada sin cesar, decretó
que los deudores pagarían según la estimación de sus propiedades
y conforme al precio de estos bienes antes de la guerra civil, y
que se deduciría del capital todo lo que se hubiese pagado en
dinero o en promesas escritas a titulo de usura, con cuya
disposición desaparecería cerca de la cuarta parte de las
deudas.[7]
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Terminada la
Segunda Guerra Civil de la
República de Roma,
gozó cuatro veces de los honores del
triunfo,
después de la victoria sobre
Quinto Cecilio Metelo Escipión,
con algunos días de intervalo, y la cuarta después
de la derrota de los hijos de Pompeyo. El primer
triunfo fue el de
Alejandría,
después el de
El Ponto,
seguido del de
África,
y en último lugar el de
Hispania,
siempre con aparato y fausto diferentes. Es de
destacar que cuando festejó la victoria sobre
El Ponto,
veíase entre los demás ornamentos triunfales un
cartel con las palabras veni, vidi, vici (fuí,
vi y vencí), que no expresaba como las demás
inscripciones los acontecimientos de la guerra, sino
su rapidez.[5]
César recompensó a sus tropas,
y así entregó a cada legionario cinco mil denarios
(el equivalente a lo que ganarían en los 16 años de
servicio obligatorio), a cada centurión, diez mil y
a cada tribuno y prefecto, veinte mil denarios.
Además les asignó también terrenos, aunque no
cercanos a Roma, para no despojar a ciudadanos y
establecer así colonias romanas en territorios
recientemente conquistados. Distribuyó al pueblo
diez modios de trigo por cabeza y otras tantas
libras de aceite con 300 sestercios, en cumplimiento
de una antigua promesa que le había hecho, a los
cuales agregó 100 más por la demora. Rebajó el
alquiler de las casas: en Roma hasta la suma de
2.000 sestercios, en el resto de Italia hasta
quinientos. Ademas añadió la distribución de carnes,
y después del triunfo sobre
Hispania
dos festines públicos, y no considerando el primero
bastante digno de sus magnificencias, el que ofreció
cinco días después fue mucho más abundante.[6]
Dio
también espectáculos de varios tipos:
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combates de gladiadores.
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comedias en todos los barrios de la ciudad,
desempeñandolas actores de todas las naciones y
todos los idiomas.
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juegos en el circo, atletas y una naumaquia.
En el Foro combatieron entre
los gladiadores, Furio Leptino, de la familia
pretoria, y Q. Calpeno, que había formado parte del
Senado y defendido causas delante del pueblo. Los
hijos de muchos príncipes de
Asia
y de
Bitinia
bailaron la pírrica. El ciudadano romano Decimo
Liberio representó en los juegos un mimo de su
composición, recibiendo quinientos mil sestercios y
un anillo de oro y pasó después desde la escena por
la orquesta a sentarse entre los caballeros.
En el Circo se ensanchó la
arena por ambos lados; abrieron alrededor un foso,
que llenaron de agua, y jóvenes nobilísimos
corrieron en aquel recinto cuádrigas y brigas, o
saltaron en caballos adiestrados al efecto. Niños
divididos en dos bandos, según la diferencia de
edad, ejecutaron los juegos llamados troyanos. Se
dieron 5 días de combates de fieras, y finalmente se
dio una batalla entre dos ejércitos, cada uno
comprendía 500 infantes, 30 jinetes y 20 elefantes.
Con objeto de dejar a las tropas mayor espacio,
habían quitado las barreras del circo, formando a
cada extremo un campamento.[7]
Durante 3 días lucharon
atletas en un estadio construido expresamente en las
inmediaciones del
Campo de Marte.
Se hizo un lago en la Codeta menor (un lugar del
otro lado del
Tíber)
y allí trabaron combate naval: birrimes, trirremes,
cuatrirremes, figurando dos flotas, una tiria y otra
egipcia, cargadas de soldados. El anuncio de estos
espectáculos había atraído a Roma a una gran
cantidad de forasteros, cuya mayor parte durmió en
tiendas de campaña, en las calles y las plazas, y
muchas personas, entre ellas dos senadores, fueron
aplastadas o asfixiadas por la multitud.[7] |