Las torres de Quart, conocidas antiguamente como "Portal de la Cals" son una de las más conocidas puertas de la muralla medieval cristiana de Valencia. Se le dice de la "Cals" porque en el siglo XVIII toda la cal que entraba en Valencia, tenía que entrar por esta puerta. Orientadas hacia poniente, indican el inicio del camino hacia los pueblos y ciudades del interior. Era la puerta hacia Castilla.

Se trataba de una de las cuatro puertas mayores de la ciudad de Valencia, y venia a sustituir a una anterior puerta mucho menor, que se consideraba no estaba de acuerdo a la importancia de la ciudad.

Se encuentran emplazadas en la confluencia de las calles de Quart y de Guillem de Castro. En sus alrededores todavía se puede contemplar algún tramo de la muralla construida durante el reinado de Pedro IV que se salvó de la destrucción en el siglo XIX.

Su construcción se inició por decisión de "Els Jurats" de la ciudad, de la "Fabrica de Murs e Valls" y del Racional. Entre los arquitectos que tomaron parte en su edificación podemos enumerar a Tomás Oller, Francesc Valdomar, Pere Compte, y Jaume Pérez, aunque la labor esencial en su construcción corrió a cargo del maestro Pere Bofill. Todos ellos trabajaron intermitentemente entre 1441 y 1460. La primera tarea de estos artistas consistió en modificar el sencillo portal que existía antiguamente y sobre el que comenzaron a erigirse las torres que actualmente conocemos.

 

Francesc Valdomar vivió en Valencia en el siglo XV. Intervino en la construcción de la Capilla de los Reyes del Convento de Santo Domingo de esta ciudad. Entre 1458 y 1473 colaboró en la construcción de la Catedral realizando el cuerpo que la une al Miguelete, la Capilla de San Pedro y el tabernáculo de la Virgen en la Puerta de los Apóstoles.

Pere Bofill, vivió en Valencia durante la segunda mitad del siglo XV. Fue el Maestro de Obras principal de las Torres de Quart, siendo esta su obra mas significativa. No pudo terminar la obra.

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Sus dependencias interiores fueron, desde muy pronto, destinadas a diversos quehaceres. En 1562 la Diputación de la Generalidad del Reino ocupó una parte de las torres como almacén de pólvora. Esto supuso el inicio de numerosas tensiones entre la autoridad militar y el ayuntamiento de la ciudad por el control y utilización del edificio. Hacia el siglo XVII una de sus torres se destinó temporalmente a prisión para mujeres prostitutas. También la casa Galera estuvo ubicada en el interior de las torres de Quart. En el siglo XIX el gobernador militar volvía a reivindicar el uso del edificio como prisión.

El 1 de septiembre de 1931 el gobierno de la II República devolvía a la ciudad las Torres de Quart, tras haber sido declaradas el 3 de junio de ese mismo año Monumento Histórico Artístico Nacional.

El estilo de las torres imita el de Castelnuovo en la ciudad italiana de Nápoles, que fue construido durante el reinado de Alfonso el Magnánimo por el arquitecto mallorquín Guillem Sagrera. Todavía en sus torres, según cuenta la tradición, pueden observarse los impactos de la artillería francesa el mando del general Moncey durante la guerra de la independencia.

 

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El Portal se configura en unas líneas generales siguiendo también el modelo de puerta flanqueada por torres, pero con unas peculiaridades que lo distinguen de la Puerta de Serranos. Las torres prismáticas quedan sustituidas por torres semicilíndricas, lo que ha servido para relacionarlo con otros modelos como el llamado Arco de Triunfo de Castel Nuovo de Nápoles donde también intervinieron maestros de la Corona de Aragón, tras ser conquistada la ciudad por las tropas de Alfonso el Magnánimo

El estilo arquitectónico de las Torres de Quart es un gótico arcaizante de influencia provenzal. La componen dos enormes torres construidas con mortero y asentadas sobre una basamento en forma de talud, de base cilíndrica en su parte frontal y seccionadas verticalmente en la parte posterior (de gola abierta). Ambas torres quedan unidas por un cuerpo central compuesto por un arco de medio punto. Por su funcionalidad defensiva la decoración no es un elemento por el que se pueda caracterizar este monumento. Las estancias interiores están cubiertas por bóvedas de crucería en el cuerpo central y por bóvedas de arcos apuntados en las torres laterales.

Las torres cilíndricas se consideraban mas conveniente para resistir los nuevos cambios de la artillería, así como la sustitución de la piedra tallada por un muro de tapia lisa para facilitar la defensa. En el centro de la estructura, se encuentra la puerta que en su parte superior tenia al Ángel Custodio de la ciudad, pero después fue sustituido por el escudo del Reino de Valencia entre los de la ciudad, que son los que se conservan en la actualidad.

Al ser una puerta de defensa, tiene pocos elementos decorativos, prácticamente reducidos a una moldura que recorre la planta baja de las torres y que acaba en un talud inclinado. Cubre la puerta una terraza con merlones defensivos que no tiene funciones de camino de ronda, sólo de defensa.

Uno de los aspectos mas singulares de esta obra es que la planta esta dispuesta ligeramente en oblicuo, para adaptarse al trazado del camino de Quart que no era perpendicular a la muralla, sino que se abría en disposición diagonal

 

 

Las obras comenzadas en 1441 se prosiguieron hasta 1460, y en ellas intervinieron importantes maestros valencianos, destacando en la cantería el maestro Francesc Baldomar y en la albañilería Jaume Gallent.

El antiguo "Portal de Quart" era en principio, según atestiguan los documentos históricos, una modesta puerta abierta en la muralla que rodeaba la ciudad de Valencia y que el rey Pedro IV había mandado ampliar en 1356, incluyendo dentro de la ciudad fortificada, el populoso arrabal que allí se había formado.
La "Fabrica de Murs e Valls", que había levantado las espléndidas torres "dels Serrans", medio siglo después de terminada esta grandiosa fortaleza, decidió fortificar también la puerta de "Quart" -nombre del cercano y antiguo pueblo de Quart de Poblet, del que se dice perteneció antaño al célebre monasterio real de Poblet-, recayente al camino de Castilla, como si adivinasen los magistrados valencianos los embates que, por esta puerta habría de sufrir la ciudad en el trascurso de los tiempos. 

Al efecto se trazó una robusta obra, que fue iniciada en el año 1441 con el derribo de la parte necesaria para elevar las dos grandes torres. El 6 de marzo del año siguiente de 1442, con el objeto de activar las obras se acordó que la asignación de mil florines anuales que se había otorgado se elevase al doble. El 22 de agosto del propio año de 1442 se hacia público mediante "crida" o pregón por las calles de la ciudad que, en tanto se efectuasen las obras de construcción del portal de Quart, nadie pudiese entrar cal en la ciudad, como no fuera con destino a estas obras de las que se cita como iniciador a Jaume Gallen y su hijo, siguiendo el diseño trazado por el "mestre Francesc Valdomar" -autor de excelentes obras en la Catedral y otros edificios notables de la época-, quien realizó tambien la parte de la cantería, trabajándose sin interrupción, y avanzando las obras de tal manera que en 29 de abril de 1444 se comienza a trazar el portal, festejándose ello con un obsequio de pan, vino y cerezas, a "mestre Valdomar" y los demás trabajadores, a todos los cuales se les daría una comida extraordinaria -según el "Manual de Consells" consistió en pan, seis espaldas de carnero al horno, fruta y vino blanco y tinto- en 23 de junio del citado año 1444, con motivo de comenzar "a paredar les pedres" que circundaban la base de las dos grandes torres.

Hasta el año 1460 trabaja y dirige la obra el maestro Francisco Valdomar, quien es sucedido por Jaime Pérez, el cual trabajó algún tiempo, encargándose después de la continuación de las obras el famoso Pere Compte -"molt sabut en l'art de la pedra"-, que tan excelentes obras realizaría en Valencia, siendo la mas destacada la construcción del espléndido edificio de la Lonja.

Pere Compte dejó las obras de las torres de Quart en los finales de 1468, y después de algunos años de interrupción fueron continuadas -en 1474- por el "mestre Pere Bofill", dándose por terminada la construcción de tan grandiosa obra el 2 de marzo de 1493.

 

Declaradas Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931.

El Portal de Quart, constituye junto al de Serranos, anterior en construcción, el principal testimonio de los restos de una ciudad amurallada, como lo fue la Valencia medieval. Se trataba de la puerta que enlazaba con el camino que pasando por Quart se dirigía hacia Castilla, y por tanto constituía una de las principales puertas de acceso a la ciudad, junto con el de Serranos abierto hacia el norte y los desaparecidos de San Vicente hacia el sur y el del Mar, hacia el este y por tanto hacia el Grao.

Pero hay que recordar que este modelo ya se conocía previamente en Valencia y había sido empleado en el llamado Portal Nuevo y que también estaba presente en torres de otras ciudades italianas como en Génova. Parece que esta tipología se consideraba más acorde para resistir los cambios en la artillería, como también quizá lo fue la decisión de sustituir la piedra de sillería por un muro realizado con fábrica de tapial lisa, para facilitar su defensa.

Desde un principio consta que el Consejo de la Ciudad solo utilizó las torres de Quart como fortaleza para defensa de la ciudad, pues si bien la Diputación de la Generalidad del Reino, por el año 1562, almacenaba allí la pólvora necesaria para la defensa del territorio, practicando por cuenta propia algunas obras, lo hizo sin duda a titulo precario, puesto que fué breve la ocupación.

Por primera vez son utilizadas como prisión las torres de Quart en el año 1585, con motivo del incendio de la antigua Casa de la Ciudad -estuvo situada a la entrada de la calle de Caballeros, junto a la actual Generalitat, provocado por los presos que se hallaban recluidos en la cárcel municipal. Después cuando se habilitaron para prisión las torres de Serranos, pasaron allí los que se habían instalado, pasando después a ser prisión de mujeres (1623).

El patriótico movimiento de 1808 contra la invasión de las tropas de Napoleón Bonaparte pusieron en conmoción al pueblo valenciano, quien necesitando los baluartes para la defensa, decidió trasladar las reclusas a otro lugar del interior de la ciudad amurallada.


Cuando el 28 de junio de 1808 asomaron las tropas del Moncey por la calle de Quart, el arranque brioso del pueblo valenciano se impuso contra las armas de los invasores que, repetidamente, no sólo fueron rechazados sino obligados a retirarse. Del violento ataque y de la heroica defensa de los sitiados dan muestra el gran número de cicatrices que, sobre los fuertes muros de las torres, recuerdan aquella gloriosa epopeya.

Después, cuando el mariscal Suchet, tras largo asedio, logra la rendición de la ciudad, las torres de Quart quedaron a disposición de la autoridad militar, continuando después de ser evacuada la ciudad por las tropas francesas, en 1813. Desde entonces la grandiosa fortaleza quedó convertida en permanente prisión militar. Y, a pesar del derribo de las murallas en 1865, y la liberación, en 1887, como cárcel vulgar de las torres de Serranos, la corporación municipal quiso recobrar las torres de Quart y, como las de Serranos, efectuar obras de reparación para devolver al grandioso edificio la belleza y esplendor que ocultaban las obras de interés carcelario allí realizadas. Pero los propósitos del municipio valenciano no pudieron realizarse hasta el año 1931, en que el Gobierno, atendiendo la justa petición de la corporación municipal, devolvió a la ciudad de Valencia las torres de Quart.

Como en las torres de Serranos, el Ayuntamiento emprendió lentas y costosas obras de reparación y reconstrucción del histórico edificio valenciano, y donde es propósito de la corporación municipal instalar un museo dedicado a las antiguas artes del hierro, que tanta importancia ha tenido siempre en la historia gremial y artística de Valencia.

 

 

Localización:
Pza Torres de Quart
Valencia
Acceso:
Bus: 5-7-60-81