El 3 de junio de 1931 fueron declaradas Monumento Histórico Artístico Nacional, reconociéndosele su alto valor estético, que hace de este edificio el más bello ejemplo peninsular de la arquitectura militar del siglo XIV.

Las puertas de Serranos se encuentran situadas junto a un puente -el de los Serranos- cuya antigüedad resulta difícilmente datable - pudiéndose tratar incluso de una pasarela romana -.

El nombre de Serranos, le viene dado, tanto al puente como a las torres, por su situación geográfica, ya que esta puerta situada en el norte de la ciudad recogía, la llegada de todos aquellos, procedentes de la zona de la Serranía, comúnmente denominados "los serranos".

El puente unía y une la ciudad con uno de los barrios más antiguos, el situado en torno a la calle Sagunto. Siendo por todo ello que estas puertas llegaron a recoger hasta el 95% del acceso a la ciudad, como indica la lapida del siglo XIX que todavía se conserva en las torres

 

Torres de Serranos

Interior

Torres de Serranos

Torres de Serranos

ALBUM 01

Las Torres de Serranos son uno de los monumentos más importantes que nos recuerdan el carácter amurallado de la ciudad de Valencia, en época medieval y cristiana

Citan los cronistas, que la ciudad, ensanchada, enriquecida y apaciguada, después de las revueltas de la Unión y de las guerras con Castilla

quiso embellecerse y el Consejo general y la Fabrica de Muros y Valladares emprendieron obras dispensiosas, siendo una de las principales la nueva puerta de Serranos.

Las torres de Serranos eran el símbolo del poder de la ciudad de Valencia, por la magnificencia de su arquitectura y por la elaborada ornamentación que iba mucho más allá de una arquitectura utilitaria de mero carácter defensivo.

Esta puerta formaba parte fundamental del programa de renovación urbana de la ciudad de Valencia, realizada después de las revueltas de la Unión y la guerra con Castilla que supuso la construcción de la nueva muralla cristiana de la ciudad

También para dotarla de una mayor seguridad, se realizó un foso defensivo, ya en la segunda mitad del siglo XIV. Estos elementos forman la visión general del edificio.

En el siglo XV, las torres de los Serranos serán la puerta principal de entrada a la ciudad, situandose en ella un lugar de cobro de peaje para las mercancías que entraban y salian de la ciudad. Este tipo de peaje era uno de los impuestos propios de la Baja Edad Media, siendo una de las formas de fiscalidad municipal.

La puerta de Serranos con sus dos esbeltas torres, representaba en aquellos tiempos el poderio y la importancia de Valencia

Su construcción tuvo lugar entre abril de 1392 y marzo de 1398 por encargo de los "jurats" (jurados) de Valencia. El arquitecto fue Pere Balaguer, que se inspiró para su proyecto en la puerta real del Monasterio de Poblet, aunque la de los Serranos es de mayores proporciones

Pere Balaguer también colaboró en otras construcciones de la ciudad como la Catedral, el Miguelete o la Iglesia de Santa Catalina, y en otras ciudades de la comunidad, como la capilla de San Marcos de Gandia, encargada por el padre del poeta Ausias March.

Su planta la forman dos torres poligonales simétricas, rematadas por almenas, de tres pisos abovedados, unidas por un cuerpo central a modo de arco de triunfo en arco dovelado de medio punto, que es donde se encuentra la puerta propiamente dicha, esta decorado con arquería ciega flamear. Las torres están descubiertas por su parte posterior (de gola abierta), para que los militares que las ocuparan no pudieran hacerlas servir contra la ciudad. Entre 1397 y 1398 se construyó la gran escalinata interior que daba acceso a la planta noble, donde jurados y caballeros recibían las visitas ilustres de la ciudad.

La fabrica está realizada con muros de mampostería y sillería muy cuidada, para la que se utilizó piedras de canteras cercanas como Alginet y Rocafort. Toda la parte recayente hacia el exterior de la ciudad tenía un remate de almenas, perdido el de la zona central por encima de la puerta; sin embargo, sí que se conserva con cuidadosa restauración de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, la labor de tracería calada de arquerías ciegas sobre columnillas, que junto al escudo real y los escudos de la ciudad, proporcionan el carácter esencialmente ornamental de esta zona central de la puerta. Por encima de esta labor decorativa y uniendo las torres de los extremos se encontraba el camino de ronda o barbacana con sus correspondientes almenas apoyado sobre gruesos elementos escalonados y bovedillas.

La parte recayente al interior de la ciudad, muestra la misma estructura dividida en tres con la zona central más sobresaliente y las dos torres a los lados. La componen una serie de estancias abovedadas con bóvedas de crucería apeadas en ménsulas esculpidas en unos casos y bóvedas de cañón apuntadas en otros, en las tres alturas o cuerpos en que se dividen las torres. A estas estancias se accedía por una escalera, parecida a la de los palacios valencianos, que permitía la presencia de nobles y miembros importantes del poder municipal, en las salas abiertas hacia la ciudad. Este espacio quedaba convertido en tribuna para poder contemplar las entradas solemnes y otros festejos ciudadanos, hecho absolutamente desconocido en puertas con exclusiva función militar y defensiva, lo que le confiere un carácter que nos recuerda el del arco triunfal, monumental y simbólica entrada a la ciudad.

Entre los elementos decorativos destaca la filigrana flamígera del arco del triunfo central, con las armas reales en el centro y dos escudos de la ciudad sujetados por ángeles esculpidos en los laterales. En el interior llaman la atención las ménsulas sobre las que arrancan los nervios de las bóvedas. En la decoración de las estancias interiores trabajaron insignes artistas de la época como los pintores Pere Nicolau y Marçal Pintor. Estos se encargaron de dorar y colocar las claves y los escudos que rematan las bóvedas. En algunas partes de la sillería y mampostería se pueden localizar algunos signos lapidarios que utilizaban los canteros para facilitar el recuento de los bloques que se iban utilizando en la construcción.

Las torres disponen de un alto talud que forma su basamento en la zona del foso.

En su parte trasera podemos observar la hermosa escalera y los arcos góticos que mantienen la estructura defensiva, así como la campana procedente del Convento de San Antonio Abad, situado entonces en la huerta, hoy en la calle de Sagunto, que en 1363 alertó a la población del ataque de las tropas del Rey de Castilla, don Pedro I el Cruel, en guerra contra el Rey de Aragón, don Pedro IV el Ceremonioso.

Esta campana sufrió una mella en 1813 durante el asedio de las tropas francesas en la Guerra de la Independencia, por lo que está fuera de uso.

 

ALBUM 02

Gargola

Gargola

Moldura de adorno en el paseo de ronda

Las Torres de Serranos albergarían desde fines del siglo XVI y hasta el siglo XIX una de las cárceles de la ciudad, lo que motivó el cerramiento de las estancias hacia la zona interna, su subdivisión interior y otras obras de acondicionamiento para este fin, como sucesivos enrejados, que alteraron sustancialmente el conjunto, aunque sirvieron en parte para conservar las torres cuando a partir de 1865 comenzó el derribo de la muralla de Valencia.

Fue en julio de 1586, el incendio provocado en la cárcel de la Casa de la Ciudad obligó a trasladar a los presos nobles, caballeros y generosos a otras dependencias, entre ellas las Torres de Serranos. Desde entonces su utilización como prisión fue ininterrumpida hasta el año 1888.

El triste aspecto que ofrecían las magnificas torres convertidas en cárceles, las insalubres condiciones en que se hallaban los reclusos, movieron repetidamente la protesta de las gentes, con el deseo de liberar el histórico edificio de su cruel destino, trasladando a los reclusos a local de mejores condiciones.

 

Cerrojo de una de las puertas interiores

Arranque arcos sujección bóveda sala del segundo piso

Escalera para bajar de la torre

Detalle

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El día 23 de marzo de 1888, se inició el traslado de los presos desde las cárceles de las torres de Serranos al antiguo convento de San Agustín, convertido en correccional.

A este traslado siguió -afortunadamente- el acuerdo de restauración del monumental edificio, que se inició en el mismo año de 1888.

Mensula de la sala del segundo piso

Mensula de la sala del segundo piso

Arranque arcos sujección bóveda sala del segundo piso

La demolición de muros, escalerillas de servicio y otras paredes y barandas, fue seguida de la restauración, previo informe de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Se reestableció el foso en el 1893, cegado desde antiguo; se repuso el antepecho murado de la barbacana, con la previa consolidación de ménsulas y bovedillas; se arrancaron las rejas de hierro que estropeaban los muros de las torres; se reconstruyeron las escaleras primitivas de piedra que unían los distintos pisos; la arcadura que adornaba el cuerpo central.


La reconstrucción lenta, pero constante, se efectuó totalmente y el gótico edificio -borradas las huellas carcelarias- se mostró grandioso como uno de los monumentos históricos y artísticos mas bellos de Valencia.

Las Torres de Serranos recogen ante todo, el espíritu de gobierno de la ciudad. Realizadas en estilo gótico, su construcción buscaba desde sus inicios arrebatar el control de las murallas de la ciudad a los elementos nobiliarios que controlaban determinados trozos de dichas murallas, siendo ésta unas de las causas que llevará al Consell de la ciudad - controlado por el patriciado urbano- a encargar la realización de dicha obra.

Almenas Clave de la bóveda de la sala del segundo piso Terraza de la torre Escalera para bajar de la torre


En los duros años de la Guerra Civil fueron escogidas por su solidez como depósito de los fondos pictóricos del Museo del Prado. Han sido retratadas y descritas por el viajero inglés Henry Cook en sus "Annales" publicado en Londres en 1585, y también por el francés Jouvín, en su "Voyage" de 1672. Laborde, otro francés, enviado como espía por Napoleón en 1813, quedó subyugado por la belleza y solidez de esta construcción, considerada como la más brillante obra gótica defensiva de la Península Ibérica.

Desde el año 1404 con el Rey don Martín I el Humano y hasta 1976, con el Rey don Juan Carlos I, las torres han sido testigos mudas de las primeras entradas de 22 Soberanos de la Corona de Aragón, rumbo a la Catedral.

 

Bóveda

Vista general

Vista general

Fachada trasera

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Localización:
Pza de los Fueros
Valencia
96 391 90 70

Horario: Invierno: Martes a Sábado 9:15 a 14:00 y 16:30 a 20:00
Domingos y Festivos: 9:30 a 14:00
Verano: Martes a Sábado: 9:15 a 14:00 y 17:30 a 21:00
Domingos y Festivos: 9:30 14:00

Acceso:
Bus: 2-5-11-26-28-29-36