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| Tras la conquista musulmana del 711, y siguiendo con la tónica anterior, la primera etapa de dominio musulmán constituye un periodo oscuro para Valencia (Balansiya en las fuentes árabes), del que apenas tenemos referencias. Una de ellas nos habla de la destrucción de la ciudad por Abd al-Rahman I —primer emir de Córdoba—, pero probablemente el hecho más relevante de la etapa emiral sea la presencia de Abd allah al-Balansi, hijo de aquel, quien ejerció una especie de gobierno autónomo sobre el área valenciana, y ordenó construir en las afueras de la ciudad un lujoso palacio, la Russafa, origen del barrio del mismo nombre, y del que por el momento no se ha encontrado resto alguno. Más allá de los hechos políticos, lo verdaderamente trascendente es la entrada de la ciudad dentro de la órbita del Islam, que en poco tiempo cambió la lengua, la religión y las costumbres de sus habitantes
Pero el verdadero auge de la ciudad comenzó tras la caída del califato de Córdoba, en el 1010, que dio inicio a la aparición de toda una serie de reinos autónomos o de taifas, uno de ellos el de Valencia. La ciudad creció, y en tiempos del rey Abd al-Aziz se edificó una nueva muralla, de la cual todavía se conservan restos en el barrio del Carmen. Numerosos hallazgos arqueológicos testimonian el auge alcanzado por la ciudad en este momento .
La
decadencia del poder almorávide coincidió con el ascenso
de una nueva dinastía norteafricana, los almohades, que se
hicieron con el control de la península a partir del 1145.
Su entrada en Valencia, sin embargo, se vio frenada por Ibn Mardanis,
el rey lobo, monarca de Valencia y Murcia, pero finalmente la ciudad
cayó en manos de los norteafricanos en 1171
Con la conquista de Valencia por Jaime I en 1238 se puso fin a cinco siglos de cultura musulmana, pero ésta dejó una sólida impronta en la ciudad y el territorio valenciano |
