

En la Escuela de Gladiadores de un tal Léntulo Baliato en Capua, los pupilos, mayoritariamente esclavos bárbaros, eran tratados de manera brutal. Se les confinaba en "ergástulas" - una especie de prisión subterránea que tenían en las villas - y se los sometía a castigos con el único objeto de azuzar su furia para que combatieran con bravura.



